Desafío 0: el significado
Se obtiene cuando los dos números comparados son iguales: su diferencia es nula.
Un desafío 0 deja todas las puertas abiertas, y justo eso es lo que lo vuelve delicado. A diferencia de los demás valores, no señala una cualidad concreta que domar. Ante un abanico tan amplio, la tentación es guardar cada opción en reserva, aplazar el compromiso, dejarlo en manos del azar o de la opinión de una persona cercana. Muchas personas con este desafío describen la misma impresión: ninguna dificultad franca, pero la sensación de flotar entre varias vidas posibles.
El trabajo propuesto cabe en un verbo: elegir. Elegir una orientación, un lugar, una manera de vivir, y luego aceptar lo que esa elección deja fuera. El 0 no pide dar con la respuesta correcta a la primera; pide retener una y mantenerla el tiempo suficiente para que dé algún fruto.
Según su lugar, el matiz cambia. Como primer desafío, toca los años de estudios y los primeros empleos: una carrera elegida tarde, varias formaciones empezadas. Como segundo desafío, pasados los cincuenta, vuelve en el momento de decidir qué se conserva para lo que sigue: un lugar de vida, una actividad, un ritmo. Como desafío principal, acompaña toda la existencia: cada gran etapa pasa por un arbitraje personal, sin que las circunstancias lo dicten.
Un desafío 0 no es una casilla vacía. Señala una libertad amplia, que se vuelve una fuerza desde el momento en que la usas para decidir.