Desafío 3: el significado
Lo da una diferencia de tres unidades: basta, por ejemplo, con haber nacido un 7, un 16 o un 25 de abril, o con tener un día reducido a 5 frente a un año reducido a 2.
El desafío 3 trata de la comunicación y la creatividad: la manera de sacar lo que te habita.
Se vive en dos vertientes. De un lado, la reserva: ideas que te guardas, un cuaderno de dibujos que nadie ve, una opinión dada cuando la discusión ya terminó. Del otro, la dispersión: muchas palabras, muchos proyectos, mucho entusiasmo, pero pocas cosas terminadas. En ambos casos, el corazón del asunto es el mismo: el miedo al juicio sobre lo que se produce, que empuja o bien a no mostrar nada, o bien a no terminar nunca nada.
Cuando ocupa el primer lugar, suele marcar la escuela y la adolescencia: hablar en clase cuesta, o al contrario la charla incesante disimula un malestar. Pasados los 50 años, como segundo desafío, vuelve en forma de un deseo creativo largamente aplazado, un libro, un taller, un instrumento, que pide por fin un lugar. Como desafío principal, hace de la expresión un hilo de toda la vida: encontrar tu voz y usarla.
El talento no está en cuestión. Lo que se trabaja es el permiso de mostrar una obra imperfecta y la disciplina de darle una forma acabada.