Desafío 1: el significado
Habla del lugar que uno se permite ocupar, tanto en un grupo como en una decisión.
El desafío 1 pone en juego la afirmación de ti mismo, la capacidad de tomar la delantera y de seguir tu propio criterio.
Existen dos pendientes. La primera es el borrarse: esperar un permiso que no llega, callar una idea que otra persona propondrá diez minutos después, dejar que alguien cercano organice las vacaciones y luego lamentar el destino. La segunda es la rigidez: rechazar toda ayuda, decidir sin consultar, defender tu independencia como si estuviera amenazada en cada conversación. Ambas vienen del mismo lugar, una confianza todavía frágil en tu derecho a ocupar el espacio.
Como primer desafío, suele jugarse en la infancia y la juventud: un hermano o una hermana más seguros de sí, un progenitor que decide por todos, una elección de estudios dictada por el entorno. Como segundo desafío, pasados los 50 años, vuelve cuando hace falta retomar el mando de un proyecto personal, una vez aligeradas ciertas obligaciones. Como desafío principal, la pregunta atraviesa toda la vida: cada etapa importante te pide, de una manera u otra, hablar en tu nombre.
Este desafío no significa que falte fuerza. Está presente, a menudo más de lo que se cree. Lo que se trabaja es la soltura para usarla en el momento oportuno, con calma, sin tener que justificarse.