En el amor
Domina el aprendizaje: atreverse a decir lo que no se sabe, escuchar al otro y avanzar sin pretender comprenderlo todo.
Meng, la Necedad Juvenil, es el hexagrama del aprendizaje: todavía no se sabe, y de ahí se aprende.
Para ti, Meng señala un tiempo de aprender: hacer una pregunta franca, escuchar la respuesta y no volver a pedirla indefinidamente.
La apertura de quien todavía no sabe y acepta aprender, con la frescura de quien empieza.
Insistir en la misma pregunta sin poner en práctica la respuesta: la enseñanza se gasta cuando no se prueba.
Meng pone en escena la inexperiencia. El texto antiguo lo formula con la voz del maestro: no es él quien busca al joven alumno, es el alumno quien acude a él. Una primera petición sincera es escuchada; si se vuelve una segunda y una tercera vez sobre lo mismo, resulta cansina.
El hexagrama habla, pues, tanto de quien aprende como de quien transmite. Invita a venir con una pregunta verdadera, a aceptar la respuesta y a ponerla en práctica antes de pedir otra.
Recuerda que no se sale de la ignorancia ni por la coacción ni por la complacencia, sino por una firmeza benévola.
El Agua bajo la Montaña: una fuente brota al pie de un monte y no sabe adónde fluir. Para las glosas antiguas, es una lección de acción mesurada: el carácter se forma actuando con contención.
Lanza tres monedas seis veces: tu hexagrama, las líneas que cambian y la dirección que indican.
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Domina el aprendizaje: atreverse a decir lo que no se sabe, escuchar al otro y avanzar sin pretender comprenderlo todo.
Se favorecen la formación y la transmisión: aprender un oficio, pedir consejo o formar a alguien con firmeza y paciencia.
El I Ching ayuda a reflexionar sobre la conducta que conviene seguir: no dice lo que sucederá.
Los nombres en español son traducciones literales del carácter chino, redactadas por Versana; los textos se apoyan en el chino y en traducciones antiguas de dominio público (Legge, 1882; Philastre, 1885-1893).
El hexagrama 4, Meng, significa la necedad juvenil: un momento de aprendizaje en el que se hace una pregunta sincera y se acepta ser guiado.
El texto antiguo dice que la primera petición sincera es escuchada, mientras que la repetición cansa. Invita a poner en práctica la respuesta recibida antes de volver.