Ir al contenido

El arcano 3 en la matriz de un niño

Un niño generoso y creativo, apegado a su hogar y a sus cosas, que florece cuando se le confían responsabilidades de verdad.

  • generosidad
  • creación
  • hogar cálido
La Emperatriz, arcano III del tarot de Marsella
Lo esencial

El arcano 3 en la matriz de un niño en breve

Una fortaleza

A tu hijo le gusta que las cosas estén bonitas y cuidadas: su cuarto, su merienda, un pastel preparado para los amigos. Comparte con gusto y se muestra protector con los más frágiles. Esa generosidad concreta, apoyada en tareas reales, puede transformarse en sentido práctico y en talento para dar vida a un colectivo.

Un punto de atención

Darle todo o, al contrario, decidirlo todo por él: dos pendientes que evitar. Los regalos en abundancia lo acostumbran a recibir sin esfuerzo, y la sobreprotección le impide crecer. Atención también a su lado de jefe: sin un límite puesto con suavidad, puede dar órdenes a sus compañeros en lugar de proponerles.

Leer más

Por Thomas Guilhot · actualizado el

Su carácter

Un niño o una niña con el 3 tiene a menudo un encanto natural y un gusto marcado por las cosas bellas.

Le gusta que su cuarto sea agradable, elige sus juguetes con cuidado y se aferra a sus cosas. Muy concreto, comprende pronto el valor de los objetos y del dinero, y puede negociar sus recompensas con talento. Sociable, busca la compañía, las fiestas, los amigos, y se siente a gusto bajo la mirada de los demás. Le gusta también organizar los juegos y repartir los papeles, con un puntito de jefe que soporta mal la contrariedad. Su generosidad es real: comparte la merienda y acude en ayuda de un compañero en apuros. Necesita calidez, un hogar estable, tiempo al aire libre, en el jardín o en el bosque, y ocasiones de crear: plastilina, cocina, jardinería, costura. Lo que lo hace florecer: una madre o un padre que lo anima, le confía responsabilidades de verdad y sabe dejarlo crecer.

Consejos para los padres

  • Confiarle una maceta o un cuadro del huerto que cuide sin ayuda
  • Cocinar con él una receta sencilla cada semana
  • Enseñarle a administrar su paga con una hucha de tres compartimentos
  • Jugar a juegos de gestión o de tienda para abordar el valor de las cosas
  • Dejarle tomar pequeñas decisiones sin corregirlas enseguida
  • Evitar sobreprotegerlo: aceptar las salidas y las noches en casa de amigos
  • Enseñarle a agradecer lo que la familia tiene, sin exceso de regalos
  • Pedirle con amabilidad en lugar de exigir cuando da órdenes a los demás

Con los demás

En la escuela, el niño o la niña con el 3 encuentra fácilmente su lugar en el grupo.

Le gusta estar en el centro, organizar una kermés, un espectáculo, una venta de pasteles, y los demás lo siguen con gusto. El profesorado nota su sentido práctico, su esmero, su amabilidad con los más frágiles, pero también una tendencia a mandar a sus compañeros o a aceptar mal que un juego no se desarrolle como estaba previsto. Trabaja mejor cuando ve la utilidad concreta de un aprendizaje: las fracciones con la receta, los porcentajes con la paga. En la adolescencia, la atención de sus iguales y de las personas que le atraen cuenta mucho. Enséñale a proponer en lugar de imponer, a aceptar las ideas de los demás y a elegir a sus amistades por su corazón más que por su estatus.

En el día a día

El sábado por la mañana, tu hijo quiere preparar una merienda para dos amigos.

En vez de hacerlo todo por él, dale la receta, el delantal y la responsabilidad de las cantidades. La masa se desborda un poco, la fuente queda torcida, no importa. Cuando llegan los amigos, reparte las porciones con orgullo. Dale las gracias por lo que ha hecho con sus manos, más que por el resultado.

Una lectura simbólica para comprender mejor a un niño: nunca un diagnóstico ni una etiqueta; un profesional de la infancia sigue siendo la referencia.

Para ir más allá

¿Cómo se calcula?

Nada cambia respecto a una matriz de adulto.

Preguntas frecuentes: el arcano 3 en la matriz de un niño

Mi hijo manda a sus amigos, ¿cómo canalizarlo?

Nombra lo que ves sin acusarlo: «Tienes muchas ideas para el juego». Sugiere después recoger la opinión de los demás antes de repartir los papeles. Propónle turnarse: cada uno, por orden, es jefe de juego. Así descubre que lo que consigue que lo sigan es menos la orden dada que las ganas que despierta en los demás.

¿Cómo enseñarle el valor del dinero sin brusquedad?

Capta pronto lo concreto. Una pequeña cantidad regular, repartida en tres botes (gastar, ahorrar, dar), le dice más que un sermón. Déjale equivocarse en una compra impulsiva y sacar la lección sin reproche. Hazle partícipe de las compras de la semana. Comprenderá que se elige, se espera y se comparte.

¿Por qué da tanta importancia a sus cosas?

Para él, sus objetos son una extensión de su mundo: ordenarlos y protegerlos es sentirse en su casa. Respeta ese apego, sin burlarte, y avísale antes de prestar o mover algo. Puedes invitarlo a elegir de vez en cuando un objeto para regalar, de modo que compartir siga siendo un impulso y no una obligación.

Matriz de un niño: las 22 energías

Ilustraciones: tarot de Marsella de Nicolas Conver, de 1760, versión restaurada por Tarot World Project, licencia CC BY-SA 4.0, a través de Wikimedia Commons; imágenes reducidas y comprimidas por Versana.