Virgo ascendente Tauro: el significado
El Tauro de abril y la Virgo de septiembre pertenecen ambos a la tierra: su trígono pasa por ser la entente más natural.
Tauro es fijo, conserva; Virgo, mutable, ajusta. Venus gobierna el horizonte y Mercurio el Sol, dos planetas cercanos, siempre vecinos en el cielo. La persona inspira confianza de entrada: ofrece un café bien hecho, escucha sin interrumpir, recuerda lo que le dijeron tres meses antes.
Con el tiempo se descubre un auténtico saber hacer. Esta combinación ama las cosas bien hechas y que duran: un huerto trazado a cordel, un pan de masa madre cuidado desde hace años, un cuaderno de cuentas llevado al céntimo. El Sol en la casa cinco le daría además un gusto real por la creación manual, la costura, la cerámica o la cocina, y una ternura paciente por los niños a quienes acompaña.
El acuerdo de los dos signos tiene su reverso: demasiada prudencia y un miedo discreto a lo imprevisto. Tauro teme el cambio, Virgo el riesgo de error; juntos pueden posponer una mudanza, una reconversión, una declaración de amor, en nombre de una preparación nunca suficiente. La persona también se aferra a sus manías. En el poniente reside Escorpio: sus representantes, apasionados y enteros, obligan a salir de los caminos trillados.
- Sol
- VirgoTierra, mutable
- Ascendente
- TauroTierra, fijo
- Relación
- Trígono120° en el zodiaco, mismo elemento
- Descendente
- EscorpioSigno opuesto al ascendente
- Regente del Sol
- Mercurio
- Regente del ascendente
- Venus