A primera vista: el ascendente Tauro
El primer contacto con un ascendente Tauro se parece a menudo a un apretón de manos que dura un segundo más de lo previsto.
La tradición vería ahí una presencia tranquila, atenta a los materiales, a los sabores, a la comodidad del lugar: notas la silla coja, la luz demasiado cruda, la calidad del café que sirven. El entorno ve enseguida a una persona confiable, poco apurada por hablar, que observa antes de pronunciarse. Esa lentitud aparente tiene su reverso: en una entrevista de trabajo o en una cena donde todos compiten con anécdotas, tu reserva puede pasar por indiferencia, o incluso por terquedad cuando mantienes tu opinión sin alzar la voz.
El signo solar, por su parte, describe el motor interior; el ascendente solo regula la velocidad a la que ese motor se muestra. Un Sol en Géminis con ascendente Tauro daría, por ejemplo, una curiosidad viva detrás de un trato apacible: los demás descubren tarde tu gusto por el debate. Bajo un Sol en Sagitario, el ascendente Tauro frenaría, por el contrario, un temperamento con prisa por partir. Los astrólogos leen, pues, este ascendente como una fachada sólida, construida para durar, que no lo dice todo sobre lo que protege. Quienes te tratan desde hace años suelen ser las personas mejor situadas para ver lo que pasa detrás.
- Regente del ascendente
- Venus
- Descendente
- Escorpio
- Elemento
- Tierra
- Modalidad
- Fijo
- Ascenso en París
- ≈ 1 h 14 min
- Fechas del signo
- Sin relación: el ascendente depende de la hora