En el amor
El encuentro es cálido: el Mono divierte, el Cerdo acoge.
Luego los valores se distinguen: el Mono ama la treta y la improvisación, el Cerdo la franqueza y la sencillez. Una promesa olvidada o una jugarreta hecha sin pensar hiere más de lo previsto. La sinceridad en las cosas pequeñas y la atención a no jugar nunca con la confianza son las claves. Juntos pueden cultivar una complicidad golosa y risueña, si cada uno respeta el temperamento del otro.