En el amor
La pareja Dragón-Mono es brillante, juguetona, emprendedora.
Se ríe, se viaja, se hacen proyectos un poco locos. El Dragón admira el ingenio del Mono, que a su vez aprecia la generosidad del Dragón. La vida diaria se resiente un poco de esta ligereza: la organización práctica queda a veces al azar. El Mono puede ironizar, y el Dragón ofenderse. Establecer reglas del juego, también sobre el humor, y repartirse las tareas concretas consolida el entendimiento y libera la imaginación.