En el amor
Cuando se aman, estos dos forman una pareja que proyecta: viajes, compras, aventuras profesionales, ideas de vida por construir.
El Dragón admira la finura de la Rata, que adivina lo que piensa antes de que lo haya dicho; la Rata aprecia el brillo y la generosidad del Dragón. Los roces surgen por el reconocimiento: al Dragón le gustan los cumplidos, la Rata los reclama con discreción. Darse las gracias con regularidad, de forma concreta, alimenta la relación mejor que los grandes gestos. Un proyecto común, llevado entre los dos, suele sellar su entendimiento.