En el amor
En una pareja de dos Ratas, el entendimiento pasa por la conversación, los proyectos compartidos y un sentido agudo de la pequeña economía del hogar: se comparan ofertas, se preparan los viajes, se ríe de los mismos detalles.
El riesgo es la reserva recíproca, con cada una esperando que la otra confiese primero sus dudas. Confesar lo que se siente antes de haberlo analizado vuelve la relación más cálida que estratégica, y deja entrar un poco de locura, de regalos inútiles y de decisiones tomadas con el corazón. Los cumpleaños, los fines de semana improvisados y las ternuras sin un fin concreto son, para esta pareja, los mejores antídotos contra el exceso de previsión.