El aspecto de trígono en una carta
Un niño que dibuja con acierto sin haber tomado clases, una colega que distiende una reunión tensa con una sola frase: el trígono se parece a esos dones que no recordamos haber aprendido.
Los dos planetas están a 120° uno del otro, por lo general en dos signos del mismo elemento, fuego, tierra, aire o agua. Comparten un temperamento y circulan el uno hacia el otro sin resistencia, como dos instrumentos afinados en la misma escala.
La tradición lo llama armónico, y es el más fluido de los aspectos. El Sol en trígono con Júpiter daría una confianza que atrae las oportunidades; Mercurio en trígono con Saturno, un pensamiento metódico que no se cansa; la Luna en trígono con Venus, una dulzura que serena al entorno. La persona vive estos acuerdos como algo evidente, tanto que no siempre los advierte. El cálculo admite hasta 7° en torno a los 120°, y 8° si interviene un luminar.
Su reverso es la comodidad. Como nada obliga a trabajar ese talento, puede quedarse en el estado de potencial. Una carta rica en trígonos y pobre en tensiones describiría una vida más fácil, pero también menos impulsada al esfuerzo. Los astrólogos aconsejan a menudo apoyarse en una cuadratura o una oposición para poner esos dones a trabajar: la facilidad sirve entonces a un proyecto, en lugar de girar en el vacío.
- Ángulo exacto
- 120°
- Distancia en signos
- 4 signos de distancia, en general
- Orbe habitual
- ± 7°Entre dos planetas
- Orbe con el Sol o la Luna
- ± 8°
- Naturaleza tradicional
- Armónico
- Glifo
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