El aspecto de conjunción en una carta
Imagina dos voces que cantan la misma nota: ya solo se oye un sonido, más fuerte, cuyo timbre mezcla las dos.
La conjunción funciona así. Cuando dos planetas ocupan el mismo grado del zodíaco, con unos pocos grados de margen, la tradición considera que sus significados se funden. El Sol unido a Mercurio da un pensamiento que se confunde con la identidad; Venus unida a Marte mezcla ternura y deseo en un mismo impulso. La persona vive estos dos registros como uno solo, a menudo sin distinguirlos.
Su naturaleza depende por completo de los planetas en juego. Dos astros que la tradición llama benéficos, Venus y Júpiter, darían una conjunción fácil; un planeta rápido unido a Saturno, una fusión más exigente. El signo donde se forma también cuenta: un planeta en su domicilio suele dominar al otro. Cuanto más estrecha es la distancia, más intensa sería la mezcla. El margen admitido, el orbe, es aquí de 8°, y sube a 10° si interviene un luminar; la carta precisa además si la distancia se estrecha, aspecto aplicativo, o se deshace, aspecto separativo.
La conjunción marca también un comienzo. En el ciclo de dos planetas, es el punto de partida, como la luna nueva para el Sol y la Luna: se abre un ciclo nuevo, que los demás aspectos irán jalonando. Los autores modernos ven en ella una semilla más que un fruto, una energía todavía poco consciente de sí misma, a la que le conviene ser mirada desde fuera para emplearse bien.
- Ángulo exacto
- 0°
- Distancia en signos
- Mismo signo, en general
- Orbe habitual
- ± 8°Entre dos planetas
- Orbe con el Sol o la Luna
- ± 10°
- Naturaleza tradicional
- Según los planetas
- Glifo
- ☌︎