Cada vivienda lleva un número, y la numerología saca de él una cifra que describe la atmósfera que el lugar tiende a favorecer. Una casa 2 invita más bien a la dulzura y a las conversaciones a dos, una casa 5 a los idas y venidas, una casa 8 a los expedientes extendidos sobre la mesa. No hay nada misterioso en ello: es una clave de lectura, un pretexto para mirar cómo se habita.
Lo más útil es leerla al revés de lo que se espera de un horóscopo: no entrega una respuesta, plantea una pregunta. El número no clasifica la vivienda como buena o mala. Más bien sugiere: ¿el ambiente de este lugar responde a tus necesidades actuales? Si sueñas con calma en una casa 5, no hay en ello ningún error: simplemente indica dónde convendrá crear un rincón de silencio.
Una idea sencilla sirve de hilo: el lugar no actúa sobre ti, te vuelve más fáciles ciertas cosas. En una vivienda de ambiente vivo, se invita sin pensarlo; en una vivienda tranquila, se lee sin esfuerzo. Cada quien se sirve de ello, o hace lo contrario, según sus necesidades.
Cada número tiene su página, del 1 al 9, y luego el 11, el 22 y el 33. En ellas figuran el ambiente general, la vida de familia, de pareja o de piso compartido, algunas ideas de decoración y el reverso de cada ambiente.
El cálculo, paso a paso
Se parte del número de la puerta: el del departamento si lo hay, y si no el de la casa. Se suman sus cifras y se repite la operación hasta quedarse con una sola cifra, salvo los totales 11, 22 y 33. Así, el 12 vale 1 + 2 = 3, el 29 vale 2 + 9 = 11, y el 104 se lee 1 + 0 + 4 = 5.
Una letra cuenta por su lugar en el alfabeto (A = 1, B = 2…), y en Francia bis, ter y quater, que se añaden al número, valen 2, 3 y 4: la puerta 12 bis da 1 + 2 + 2 = 5, y el 47 ter da 4 + 7 + 3 = 14, y luego 5. El nombre de la calle no entra en el cálculo.
Cifras de puerta según las tradiciones
Lo que otras culturas dicen de los números, recogido tal cual: ninguna de estas tradiciones interviene en el cálculo de la página.
8 · 4
En China
En mandarín, el 8 se pronuncia bā, un sonido cercano a fā, que se asocia a la prosperidad: las direcciones, las matrículas y los números de teléfono ricos en 8 son allí muy buscados. El 4, sì, sigue el camino inverso, porque se parece a la palabra que designa el final de la vida; por eso algunos edificios de Asia oriental no muestran ningún cuarto piso, o se saltan los números que contienen esta cifra.
En los países occidentales, es el 13 el que intriga, hasta el punto de que el miedo a este número tiene un nombre culto, la triscaidecafobia. Muchas torres y hoteles pasan directamente del piso doce al catorce, y se encuentran calles donde el 13 deja su lugar a un 12 bis.
El feng shui
El feng shui mira ante todo la entrada, vista como la boca por la que el soplo penetra en la casa: se examina la orientación de la puerta, el espacio despejado ante ella, lo que se ve al cruzarla. Cuando un practicante se interesa por el número, lo lee según los sonidos del chino, y no por suma.
El vastu (India)
En la India, el vastu shastra, antiguo saber de la arquitectura, se ocupa de la orientación de la entrada y del lugar de cada habitación respecto a los puntos cardinales. Algunos practicantes contemporáneos añaden una lectura del número. La numerología de este sitio, en cambio, no busca ningún presagio: lee un ambiente.
13, 14, 17, 38: números que se notan
131 + 3 = 4134
1 + 3 = 4: esta puerta se lee como una casa 4, la del orden y los cimientos. Es, sin embargo, el número que la superstición occidental rodea más; el método no le da ningún sentido propio.
En Italia, este número tiene mala fama: escrito en cifras romanas, XVII forma el anagrama de VIXI, «he vivido», fórmula de los epitafios latinos. Sus cifras dan 1 + 7 = 8, una casa de gestión y de proyectos.
Aquí, la reducción se detiene antes del final: 3 + 8 = 11, un número maestro que el método conserva. Describe un lugar sensible, una especie de casa 2 llevada más arriba, donde se perciben los ambientes de cerca.
Este número no decide nada: ni una compra, ni un alquiler, ni una mudanza. No sustituye tus gustos, la luz de las habitaciones, el trayecto de la mañana ni el precio del alquiler. Y pesa menos que tu informe personal, que cruza tus propios números: el lugar no es más que un decorado a tu alrededor. Por último, el nombre de la calle, el piso o la orientación no entran en este cálculo. Existen tradiciones sobre los números de las puertas, y esta página las presenta más arriba; aquí, el número sigue siendo un ambiente.
Elegir una vivienda
Antes de firmar un contrato de alquiler o de compraventa
El número de la puerta puede servir de pregunta durante una visita: ¿qué ambiente favorece este lugar, y corresponde a tus necesidades actuales? La respuesta no zanja nada. Lo que cuenta primero se ve y se mide en el sitio: la luz a distintas horas, el ruido de la calle y de los vecinos, el trayecto diario, el presupuesto completo con los gastos, la superficie y su distribución, el vecindario y los comercios cercanos. El cálculo viene después, como una luz más entre otras, que también puedes dejar de lado.
Preguntas frecuentes sobre la numerología de la casa
¿Cómo calcular el número de tu casa en numerología?
Se suman las cifras del número de la puerta, y se sigue hasta obtener una sola cifra, salvo ante 11, 22 y 33, que se conservan. El 12 da 1 + 2 = 3; el 104 da 1 + 0 + 4 = 5; el 29 da 2 + 9 = 11. Solo cuenta el número, sin la calle ni la ciudad.
¿Cómo calcular con un departamento?
Toma el número del departamento, no el del edificio: es la puerta que cruzas cada día. Un departamento 12 en el edificio 47 es, por tanto, una casa 3. El número del edificio describe más bien el ambiente del inmueble, que puedes leer aparte.
¿Cómo tratar los bis, ter y letras en el número?
En Francia, un bis vale 2, un ter 3, un quater 4; una letra conserva su valor (A = 1, B = 2…). Para una puerta 12 bis, se suma 1 + 2 + 2, lo que da 5, como para un 12 B. Con 47 ter, se obtiene 4 + 7 + 3 = 14, total que se reduce aún: 1 + 4 = 5.
¿Cuenta el nombre de la calle en el cálculo?
No, aquí no: solo se calcula sobre el número de la puerta. Algunos enfoques suman también las letras del nombre de la calle, con la tabla pitagórica (A = 1, B = 2… I = 9, y luego J = 1), y sacan de ello un segundo número para el barrio o el edificio. Nuestro método conserva un solo número, el de la puerta, para una lectura sencilla.
¿Qué hacer si me he mudado varias veces?
Cada vivienda tiene su número, y puedes compararlas: ¿en cuál sentiste más comodidad, y por qué? El número describe el lugar, no a ti. Sirve sobre todo para detectar lo que las distintas casas han favorecido en ti: la calma, el movimiento, la acogida o el trabajo.
Casa 11, 22 o 33: ¿qué significa este número y qué relación tiene con el camino de vida?
Estos tres números se leen como versiones exigentes del 2, el 4 y el 6, y a menudo se viven también en su forma reducida. El camino de vida, por su parte, no entra en el cálculo: solo indica si el ambiente del lugar prolonga tu temperamento o lo contrarresta.
¿Qué números de casa se consideran afortunados o desafortunados?
Todo depende de la tradición consultada. En el mundo chino, el 8 es buscado porque su nombre recuerda al de la prosperidad, y el 4 evitado por la razón inversa. En Occidente, el 13 suscita desconfianza, hasta el punto de que algunos pisos o números desaparecen. La numerología de este sitio no clasifica las puertas de esta manera: ningún número anuncia un acontecimiento, cada uno describe solo un ambiente.
¿Se puede cambiar el número de la puerta?
Algunas personas añaden una letra, un «bis» o un ½ en una placa interior para obtener otro total; la práctica la recogen autores de numerología, sobre todo anglófonos, y aquí no se promete ningún efecto. Una dirección oficial, en cambio, no se modifica a voluntad: la numeración de las calles depende del ayuntamiento. Si el ambiente del lugar no te conviene, la decoración sigue siendo la palanca más sencilla.