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La cola kármica 21-7-13: El salvador

Una vida volcada hacia los demás, que encuentra su equilibrio cuando la ayuda respeta el ritmo de cada cual, incluido el propio.

  • ayuda respetuosa
  • utilidad elegida
  • gratitud
Lo esencial

La cola kármica 21-7-13: El salvador en breve

Una fortaleza

Esta es una persona que se pone de pie cuando los demás dudan. Esta cola da valor ante la urgencia, una compasión que actúa y la capacidad de mantenerse estable cuando todo vacila alrededor. En un oficio de ayuda, una creación o un compromiso duradero, esa fuerza alivia a mucha gente y a ti te nutre a cambio.

Un punto de atención

Cuidado con querer socorrer sin que nadie lo haya pedido o con olvidarte por completo de ti. La ansiedad, la dureza repentina y el miedo al cambio acechan cuando el impulso se agota. Si el desánimo se instala, no te quedes sin apoyo: cuéntaselo a alguien cercano. Un profesional también puede atenderte, y hay contactos más abajo en la página.

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Por Thomas Guilhot · actualizado el

Lo que cuenta esta cola kármica

En esta vida, según el método, la persona redime con intensidad lo que debe a los demás.

En esta vida

Lo más frecuente es que elija un oficio en el que cada día acude en ayuda de la gente y preserva vidas: medicina, emergencias, bomberos. La redención puede pasar también por un invento o por libros, a los que dedica lo esencial de su tiempo. El trabajo sobre uno mismo no se detiene nunca, y la existencia pide esfuerzos. Mientras se sigue este camino, las cosas encuentran su orden. Si la persona decide abandonarlo, el método dice que su fuerza se vuelve contra ella y que su propia existencia se debilita, a veces de forma repentina y sin lógica aparente. Nunca es una fatalidad: en cuanto se instala el desánimo, hablarlo con un allegado, con un médico, o llamar a la línea de prevención del suicidio de tu país, gratuita y accesible a cualquier hora (el 024 en España, la Línea de la Vida, 800 911 2000, en México, el 0800 999 0091 en Argentina), forma parte del camino. Cuando esta cola aparece en un niño, el método aconseja no velar demasiado por su comodidad ni apoyarlo en todo, sino permitirle viajar mucho, acumular experiencias y aprender de sus propios errores; de lo contrario, es toda la familia la que puede quedar sacudida.

La lección

El método invita a crecer uno mismo y a ayudar a otras almas a renacer. Considera que esta existencia no está orientada solo hacia uno mismo: está hecha para sostener a los demás. La persona se siente sostenida mientras desempeña ese papel, allí donde la necesitan; apartarse de él amenaza, según el método, su equilibrio. Cada ocasión de reparar que ofrece el destino merece gratitud. Con el niño y los allegados, la consigna es no inmiscuirse en su evolución ni en sus elecciones, aunque cueste.

El guion: Rescate

Una manera de vivir que pilota, sin que se vea, el miedo a perder.

O bien la persona acude en auxilio de los demás para suavizar sus penas, o bien busca protegerse a sí misma huyendo y temiendo el menor cambio.

Las señales

  • Ganas de socorrer, incluso sin petición
  • Dureza justificada por una buena causa
  • Crueldad que se manifiesta
  • Falta de compasión
  • Ira permanente contra el entorno
  • Rencores rumiados, ganas de revancha
  • Conflictos en el trabajo sin verdadera razón
  • Participación en combates armados
  • Sensación de persecución
  • Ansiedad muy fuerte
  • Fragilidad del sistema nervioso
  • Problemas agrandados en la cabeza
  • Jornada repasada sin fin en la mente
  • Miedos, fobias, angustias
  • Temor a mudarse
  • Temor al cambio
  • Miedo a la muerte y a perder a los suyos
  • Crisis repetidas en varios ámbitos
  • Fuerte apego al hogar y a las personas
  • Pasividad y lentitud marcadas
  • Dos metas perseguidas a la vez
  • Tendencia a exagerarlo todo
  • Impresión de que las posibilidades son reducidas
  • Niño nacido con necesidades particulares
  • Métodos de otro tiempo
  • Progreso frenado sin cesar

La nueva estrategia

La nueva estrategia consiste en dar un sentido claro a la propia fuerza: crecer uno mismo y sostener a quienes quieren levantarse.

Se elige un marco donde la ayuda se espera, un oficio, una obra, un compromiso, y se le es fiel. Cada ocasión de reparar se recibe como una oportunidad y no como una carga. Con los niños y los allegados, se evita intervenir en sus elecciones, aunque sea difícil de mirar. Y cuando pesan el cansancio o el desánimo, se pide apoyo sin tardar: eso forma parte de la misión.

Los pasos

  • Elegir una actividad en la que tu ayuda responda a una petición real
  • Antes de intervenir, comprobar que la persona desea recibir ayuda
  • Anotar cada semana una ocasión de reparar que la vida te ha ofrecido
  • Dejar que un allegado avance a su manera sin meterte
  • Hablar con un profesional o llamar a la línea de prevención del suicidio de tu país (024 en España, 800 911 2000 en México, 0800 999 0091 en Argentina) si se instala el desánimo

En el día a día

Un vecino atraviesa una mala racha y te lanzas a organizarlo todo: compras, trámites, citas.

Él se pone rígido y la decepción te gana. Otro día, prueba a preguntar primero: «¿Qué necesitarías?». Escucha la respuesta, aunque sea breve, aunque sorprenda. Darás menos, pero mejor, y volverás a casa con energía para ti, lo que lo cambia todo.

Una lectura simbólica de la matriz del destino: una pista de reflexión sobre ti, nunca un veredicto ni un hecho establecido.

¿Necesitas ayuda?

¿Otro país? Find A Helpline (ThroughLine) recoge líneas de escucha gratuitas y verificadas en más de 175 países.

Para ir más allá

¿Cómo se calcula?

Parte de la fecha.

Preguntas frecuentes: la cola kármica 21-7-13: El salvador

¿Hace falta un oficio de ayuda?

No. La reparación puede pasar por un libro, un invento, una asociación, la educación de los hijos, un huerto compartido. Lo importante es que tu energía sirva a otras personas. Si tu empleo actual no tiene nada que ver, un compromiso de voluntariado o una transmisión puntual pueden bastar para recuperar impulso y sentido a lo largo de los días.

¿Qué hacer cuando el impulso se agota?

Haz una pausa de verdad, sin culpa. Duerme, come bien, ve a amistades que no piden nada. El impulso suele volver cuando primero te has cuidado. Si el abatimiento dura o crece, habla con una persona de confianza: pedir ayuda forma parte del camino, no es un fracaso.

¿Cómo acompañar a un niño que lleva esta cola?

Déjalo viajar, probar, equivocarse, sin cubrirlo de precauciones. Cuanto más de cerca lo sigues, más puede sentirse frenado. Ofrécele experiencias variadas, una escucha presente y la confianza de que no harás las cosas por él. Ese espacio le enseña a contar con sus propios recursos.