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La cola kármica 12-16-4: Emperador

Un reflejo de dirigirlo todo, heredado de una autoridad antigua, que se calma el día en que saboreas la libertad de no cargar con todo.

  • control soltado
  • autoridad justa
  • confianza concedida
Lo esencial

La cola kármica 12-16-4: Emperador en breve

Una fortaleza

Esta cola deja un verdadero sentido de la responsabilidad y una mirada que abarca una situación entera. En una crisis, la persona ve enseguida lo que importa, tranquiliza, organiza. Cuando aconseja en vez de ordenar y deja que cada quien encuentre su manera, esa estatura resulta valiosa: la gente se vuelve hacia ella porque quiere.

Un punto de atención

El riesgo es confundir proteger con vigilar. Cuanto más se le escapa el dominio del trabajo, más crecen las ganas de mandar en el hogar, y quienes pagan son los allegados. Los imprevistos parecen entonces multiplicarse, como para recordar que ninguna mano lo sostiene todo. Soltar un ámbito entero suele aliviar más que un esfuerzo más.

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Por Thomas Guilhot · actualizado el

Lo que cuenta esta cola kármica

En esta vida, el alma recuerda esa posición, y la persona sigue explicando a cada cual cómo hacer las cosas bien y vigilándolo todo.

En esta vida

Se cree más responsable, más importante y más inteligente que cualquiera a su alrededor. Pero la vida guarda muchas sorpresas, incluso para los más experimentados: surgen situaciones en las que hay que admitir el fracaso. Según el método, cada intento de dirigir o de manipular se queda en nada, pues ese derecho ya no existe, aunque los dones naturales para abarcar una situación de conjunto y dominarla permanezcan. La propia persona lo comprueba: cuanto más busca controlar a la gente y los acontecimientos, más se le escapa todo entre los dedos. Los imprevistos y los casos de fuerza mayor se encadenan, como si todo se confabulara contra ella. Son los allegados quienes más lo sufren. El método desaconseja vivamente la tentación de reinar como un déspota sobre la familia cuando el trabajo va mal: ese dominio suele agravar la situación y puede costar una vivienda o los lazos con quienes se ama.

La lección

Según el método, el consejo más acertado aquí es abstenerse de actuar. Se trata de soltar el dominio sobre los acontecimientos y dejar que sigan su propia pendiente. Es especialmente difícil para una persona que lleva esta cola, pero el aprendizaje consiste en acoger con humildad lo que trae la vida, sean cuales sean las circunstancias, y en renunciar a querer dominarlo todo. De lo contrario, la sabiduría seguirá llegando por el camino de las contrariedades y los reveses.

El guion: Dominación

Con esta cola, la persona busca sin saberlo proteger su persona y su territorio.

Para lograrlo, hace alarde de su poder y adopta una actitud altiva hacia los demás.

Las señales

  • Desprecio hacia el entorno
  • Defectos ajenos señalados, críticas
  • Orgullo, necesidad de mostrarse superior
  • Tiranía dentro del hogar
  • Comportamientos irresponsables
  • Miedo a decidir y a cambiar de vida
  • En período de crisis: inmovilidad, autocompasión, sufrimiento
  • Impresión de sufrir las circunstancias en las relaciones
  • Papeles masculino y femenino confusos en la pareja
  • Padre ausente de la educación
  • Ningún modelo de hombre «equilibrado»
  • Control excesivo
  • Gusto por el conflicto
  • Voluntad y opiniones impuestas

La nueva estrategia

La nueva estrategia consiste en soltar las riendas.

Ante una situación que se resiste, se empieza por no emprender nada y se observa cómo evolucionan las cosas por sí solas. Se renuncia a arreglarlo todo, en particular en los ámbitos donde las ganas de controlar son mayores. Se practica acoger con humildad las circunstancias tal como se presentan, incluidas las que contrarían. Cada contrariedad se convierte en la ocasión de comprobar si todavía se intenta dirigir, y de aflojar el dominio.

Los pasos

  • Ante un problema, esperar antes de intervenir y observar
  • Elegir un ámbito en el que dejes de supervisarlo todo
  • Dejar que los allegados decidan a su manera en un asunto del hogar
  • Acoger cada imprevisto anotando lo que te enseña
  • Identificar cada día un momento en que quisiste dominarlo todo

En el día a día

El sábado por la mañana, la familia prepara una comida para unos amigos.

Vas detrás de cada persona: a la salsa le falta sabor, la mesa está mal puesta, el postre debería haberse hecho la víspera. El ambiente se tensa. Prueba otra cosa: confía un plato entero a alguien, sin instrucciones, y sal de la cocina. El resultado será distinto del tuyo, mejor o peor. La comida, en cambio, gana en alegría, y descubres el descanso de no sostenerlo todo.

Una lectura simbólica de la matriz del destino: una pista de reflexión sobre ti, nunca un veredicto ni un hecho establecido.

Para ir más allá

¿Cómo se calcula?

Parte de la fecha.

Preguntas frecuentes: la cola kármica 12-16-4: Emperador

¿Hay que renunciar a toda responsabilidad?

No. No se trata de huir de los puestos de decisión ni de ocultar las propias competencias. La diferencia está en la manera: fijar un rumbo y dejar que los demás elijan el camino; dar tu opinión una vez y aceptar que no se siga. Una autoridad que confía conserva todo su peso y agota mucho menos.

¿Cómo saber si controlo demasiado?

Algunas señales se repiten: se rehace lo que hicieron los demás, se comprueba lo que se confió, se cree que todo descansa en uno mismo, irrita que una decisión se tome sin contar contigo. A veces los allegados lo dicen a medias. Durante siete días, anota cada vez que retomas el mando: la lista habla por sí sola, sin necesidad de juzgarte.

¿Esta cola solo afecta a quienes dirigen?

En absoluto. El imperio puede ser una cocina, un taller, una asociación o un grupo de amigos. La cola habla de una necesidad de tenerlo todo en mano, sea cual sea el marco. También se reconoce en personas muy discretas, cuya autoridad pasa por la inquietud, los consejos repetidos o los reproches más que por las órdenes.