El Sol lo atraviesa cuando la primavera ya se ha instalado, los campos reverdecen y la estación deja de hacer promesas para cumplirlas. Tierra fija, regido por Venus, el signo asociaría la estabilidad del elemento, la perseverancia de la modalidad y el gusto venusiano por lo bello, lo bueno y lo tangible. La Luna estaría aquí exaltada: los autores ven en ello una sensibilidad que se tranquiliza en la continuidad.
En concreto, una persona Tauro avanzaría a su paso, sin dejarse apresurar. Le gusta saber qué tiene por delante: un presupuesto claro, una casa donde cada cosa tiene su sitio, amistades de largo recorrido. Aprecia los placeres sencillos y materiales, una buena comida compartida, una tela agradable, un huerto que da fruto. Su palabra compromete: lo prometido acaba cumpliéndose, aunque sea despacio.
El reverso de esta solidez es conocido. El apego a los hábitos puede volverse obstinación, y un proyecto bien lanzado resulta difícil de reorientar, incluso cuando las circunstancias han cambiado. La prudencia material roza a veces la posesividad, tanto con los objetos como con los allegados. Los astrólogos asocian de buen grado el signo con su opuesto, Escorpio, para recordar lo que Tauro gana al aceptar que todo lo construido pueda algún día transformarse, sin que eso sea una pérdida.
Sus fortalezas
Llevar un proyecto hasta el final, a un ritmo regular.
Cumplir la palabra dada, incluso cuando requiere tiempo.
Crear un entorno de vida estable y tranquilizador para los allegados.
Saber disfrutar de lo que hay, sin correr tras el resto.
Sus puntos de atención
Obstinarse en un camino que todo invita a abandonar.
Retrasar una decisión para no tener que cambiar nada.
Guardarse lo que ganaría con ser compartido.
Rumiar en silencio en lugar de decir lo que pesa.
Tauro en tu vida
En el amor
Tauro sería un signo de fidelidad y de presencia.
Una persona Tauro se toma su tiempo antes de cualquier compromiso, observa y comprueba que la atracción se sostiene pasadas las primeras semanas. Una vez unida a alguien, expresa su apego con pruebas tangibles más que con grandes declaraciones: una cena preparada, un fin de semana organizado, una atención repetida durante años. La ternura y la comodidad compartida cuentan mucho.
Esta necesidad de seguridad tiene su reverso. Los celos pueden nacer de un simple cambio de hábitos en la pareja, y un malestar se guarda mucho tiempo antes de estallar, de golpe, por un detalle. La tradición aconseja al signo nombrar pronto lo que le molesta y ver en la evolución de la otra persona una manera de mantener vivo el vínculo, no una amenaza contra lo construido entre los dos.
En el trabajo
Tauro sería el aliado de los proyectos a largo plazo.
Una persona Tauro destaca allí donde hay que gestionar, mantener, hacer fructificar: finanzas, artesanía, agricultura, sector inmobiliario, oficios del gusto y de la materia. Su sentido práctico detecta enseguida lo que cuesta demasiado o no se sostendrá. Un equipo sabe que puede contar con ella para entregar, sin brillo pero sin fallos.
Los cambios bruscos la ponen en dificultades. Una reorganización anunciada de un día para otro, una herramienta impuesta sin explicación, una prioridad que cambia cada semana: todo eso la desestabiliza y la vuelve desconfiada. Le conviene pedir el calendario y las razones de una transformación, lo que le permite aceptarla a su ritmo, y recordar que un método probado no es forzosamente el único bueno. Su resistencia se convierte entonces en un activo durante los periodos de transición.
En el día a día
Una persona Tauro cuida su entorno: un interior confortable, referencias fijas, objetos elegidos para durar.
Aprecia los rituales, el mercado del sábado, el café tomado en el mismo sitio, el paseo del domingo. Llevar sus cuentas con método y preparar el futuro material la tranquiliza profundamente.
Sin embargo, acecha el exceso de comodidad. Los mismos trayectos, los mismos platos y las mismas salidas acaban por encoger el mundo, y el miedo a que falte algo empuja a veces a acumular más que a disfrutar. La tradición propone al signo una pequeña novedad regular, elegida y no impuesta: un barrio desconocido, una receta nunca probada, un objeto que se regala en lugar de guardarse. Estos cambios a su medida mantienen la flexibilidad sin amenazar la estabilidad que tanto aprecia.
Tauro: decanatos, compatibilidades y tradición
Los 3 decanatos de Tauro
Cada signo se divide en tres decanatos de unos diez días, cada uno con su matiz.
Dos tradiciones les atribuyen un planeta o un signo regente. Fechas de 2026.
primer decanato
En 2026
del 20 de abril al 30 de abril
Planeta
Mercurio
Signo asociado
Tauro (Venus)
En el orden caldeo, Mercurio abre Tauro; en las triplicidades, el signo se gobierna a sí mismo, por Venus. Este primer tercio mezclaría, pues, el sentido del comercio y el gusto por las cosas bellas, con una prudencia típica: se compara, se negocia, se elige lo que durará.
Segundo tramo: la Luna en el orden caldeo, Virgo y su regente Mercurio para la otra escuela. La tradición describe un Tauro atento a los suyos y a las cuestiones prácticas, que ordena, prevé y mantiene. La seguridad pasaría aquí por la organización.
Saturno reúne en este último tercio los votos de las dos escuelas: es el tercer rostro y el regente de Capricornio. Se leería aquí el Tauro más resistente y más ahorrador, capaz de ambiciones lentas, pero también el más apegado a lo que posee.
Con Virgo y Capricornio, Tauro compartiría la misma tierra: paciencia, gustos concretos, proyectos duraderos.
Cáncer y Piscis, en sextil, aportarían la dulzura del agua. Leo y Acuario, situados en cuadratura, cuestionarían sus hábitos cada uno a su manera, y Escorpio, en el polo opuesto, lo atraería con una intensidad que lo inquieta tanto como lo fascina. Nada de esto sustituye el encuentro real entre dos personas.
La relación entre los dos signos, sin puntuación. Cada pareja tiene su página, en varios planos; el signo solar por sí solo no basta para describir una pareja. Todas las parejas →
Mitología y tradición
El Toro celeste sería el propio dios.
Según el mito que recogen Eratóstenes, Higino (De astronomia II, 21) y Ovidio (Metamorfosis II), Zeus toma la forma de un toro blanco para acercarse a Europa, hija del rey Agenor, que juega en una playa de Fenicia. Ella se sube a su lomo; el animal entra en el mar y la lleva hasta Creta. Otra versión, que cuenta Higino, ve aquí a Io, convertida en novilla. La constelación solo muestra la parte delantera del toro, como si emergiera de las olas, y alberga dos cúmulos célebres, las Pléyades y las Híadas.
En Mesopotamia, esta región del cielo ya se llamaba el Toro del Cielo, nombre que suele relacionarse con el toro celeste de la epopeya de Gilgamesh. Los astrólogos griegos alojan aquí a Venus y exaltan la Luna, en el grado 3 según Ptolomeo; en Manilio, es Venus quien vela por él. El planeta del placer y de la belleza, asociado a un signo de tierra estable, daría a Tauro su doble rostro: disfrutar del mundo sensible y querer conservarlo.
♉︎Fuentes
Ptolomeo, Tetrabiblos, libro I (los domicilios planetarios)
Piedra que la tradición asocia con «enraizamiento», palabra clave del signo
¿Cómo se calcula?
En 2026, el Sol atraviesa Tauro del 20 de abril (3:39) al 21 de mayo (2:37), hora de París
¿Eres realmente Tauro?
Entre Aries y Tauro la frontera se cruza el 19 o el 20 de abril; entre Tauro y Géminis, el 20 o el 21 de mayo. La hora del paso cambia cada año y puede caer de noche. Un nacimiento esos días pertenece a uno u otro signo, nunca a los dos: no existe un signo intermedio. La tabla indica el momento del paso, al minuto, para dos años seguidos.
En general, del 20 de abril al 20 de mayo. Algunos años la entrada ocurre desde el 19 de abril, y la salida el 21 de mayo de madrugada, en hora francesa. Tauro dura así algo más de treinta días, porque el Sol ralentiza ligeramente su curso aparente al acercarse el verano. Para una fecha límite, la herramienta «¿Cuál es mi signo?» se remonta hasta 1940 y da el instante del paso.
¿Qué planeta rige Tauro?
Venus rige Tauro, como rige Libra: es uno de los dos domicilios que le atribuye Ptolomeo. En Tauro, tomaría un color sensual y terrenal, mientras que en Libra sería más relacional y estética. La Luna está aquí exaltada, en el grado 3, y Marte estaría en exilio. No se le ha añadido ninguna regencia moderna.
¿Es Tauro realmente terco?
Es el reproche más corriente, y la tradición lo vincula con la modalidad fija del signo: lo que se emprende tiende a continuar. Se trata de una tendencia, no de un rasgo obligatorio. La misma firmeza permite mantener un compromiso, resistir a las modas y terminar un trabajo largo. Se convierte en obstinación cuando rechaza los hechos nuevos. El resto de la carta, la Luna o el ascendente sobre todo, puede acentuar o suavizar este rasgo.
¿Qué signos son compatibles con Tauro?
Los signos de tierra, Virgo y Capricornio, comparten su constancia; Cáncer y Piscis le ofrecerían ternura e imaginación. Escorpio, su opuesto, forma una pareja muy comentada, entre atracción y pulso. Estas correspondencias simbólicas no dicen nada sobre el éxito de una pareja real, que se entiende mejor comparando dos cartas astrales completas, con Venus y la Luna incluidas.
¿Qué representa el símbolo ♉ de Tauro?
El glifo ♉ dibuja una cabeza redonda coronada por dos cuernos en forma de creciente. Suele relacionarse con la luna creciente colocada sobre un círculo, lo que recordaría la exaltación de la Luna en este signo, pero esa lectura es simbólica y tardía. Los glifos zodiacales se fijaron poco a poco, entre los manuscritos medievales y los primeros libros impresos.