Saturno en una carta astral
Casi treinta años separan dos pasos de Saturno por el mismo punto del cielo, y ese ritmo lento ha inspirado su papel: representa el tiempo que pasa, la estructura, las reglas, la autoridad, la disciplina y la madurez.
En una carta, señala un ámbito donde las cosas no llegan solas. Al principio falta soltura, a veces también hay retraso y, a fuerza de trabajo, se llega a ser fiable, a menudo más sólido que quienes lo tuvieron todo fácil.
Su signo, compartido por toda una generación durante dos años y medio, describe el tipo de exigencia de esa generación: seriedad material en tierra, rigor de ideas en aire, contención afectiva en agua, dominio del impulso en fuego. Su casa es más personal. En la casa 2, haría del dinero una cuestión de prudencia; en la casa 7, volvería el compromiso serio y a veces tardío; en la casa 10, haría de la carrera una larga construcción. Entre los veintinueve y los treinta años, el planeta recupera la posición que ocupaba al nacer: la tradición ve ahí un momento de balance, sin anunciar nada concreto.
El reverso de Saturno es el miedo. Miedo a carecer, a fracasar, al juicio ajeno; necesidad de preverlo todo; dureza con uno mismo o con los demás. Los astrólogos modernos, como Liz Greene, han mostrado que también designa la puerta de salida: allí donde se tuvo miedo, se acaba adquiriendo una autoridad tranquila.