Júpiter en Cáncer: el significado
Estar exaltado, para un astro, equivale a sentarse en el lugar de honor en casa de un anfitrión atento.
Júpiter obtiene ese rango en Cáncer, y su amplitud de ánimo toma allí una forma nutricia. La persona cree que se crece primero a resguardo. Guarda una habitación para el amigo de paso, prepara conservas para toda la familia, recoge la historia de los abuelos antes de que se pierda. Su generosidad pasa por la casa, la cocina, esos cumpleaños que reúnen a veinte invitados alrededor de una misma mesa.
La Luna, regente del signo, se convierte en dispositora: el estado de ánimo, la memoria y el sentimiento de pertenencia regulan aquí la expansión. La modalidad cardinal conserva capacidad de iniciativa; se funda una asociación de madres y padres de alumnos, se abre una guardería, se organiza la reunión de primos que nadie se atrevía a convocar. La fe es íntima, a menudo heredada, ligada a ritos familiares más que a una doctrina.
El benéfico exaltado tiene sin embargo sus desbordes. Sobreproteger impide que los hijos se vayan; dar demasiado a la familia hace olvidar los propios proyectos; creer demasiado en el pasado vuelve receloso ante lo que cambia. Capricornio, enfrente, es precisamente la caída de Júpiter y recuerda el valor de los límites, de la autonomía y de la responsabilidad. Mantener la puerta abierta en los dos sentidos, acoger y dejar partir, hace fecunda esta generosidad a lo largo de varias generaciones.
- Dignidad
- Exaltación
- Signo
- Agua, cardinalYin (receptivo)
- Regente del signo
- Luna
- Signo opuesto
- Capricornio