Júpiter en Leo: el significado
Júpiter y el Sol, regente de Leo, pertenecen ambos a la secta diurna: la tradición vería en ello una alianza natural.
Doroteo confía además a Júpiter la triplicidad de fuego de noche, lo que le da en una carta nocturna una dignidad menor. El planeta del crecimiento gana aquí en calidez y visibilidad. La persona cree en sí misma y en el valor de la creación: monta un espectáculo con los niños del barrio, ofrece una comida memorable para un cumpleaños, anima a un adolescente tímido a presentar sus dibujos.
Su generosidad es grande y se nota. Le gusta darse, presidir, apadrinar, abrir puertas a quienes cree. La modalidad fija da constancia a esa lealtad: un protegido sigue siendo un protegido. La fe tiene a menudo una dimensión personal, casi teatral, hecha de convicciones expuestas con garbo.
El exceso acecha por arriba. Creer demasiado en la propia buena estrella lleva a descuidar los detalles, a gastar más en la recepción que en el proyecto, a soportar mal que otro reciba los honores. Acuario, enfrente, opone al orgullo la preocupación por el bien común: la mayor largueza es la que hace brillar a los demás sin reclamar reconocimiento. Como Júpiter pasa casi un año en Leo, este rasgo marca a una cohorte entera; la casa dice dónde se expresa en cada persona.
- Dignidad
- Sin dignidad mayor
- Signo
- Fuego, fijoYang (activo)
- Regente del signo
- Sol
- Signo opuesto
- Acuario