En el amor
El Tigre encanta con su aplomo, el Conejo con su ternura y su refinamiento.
Al principio, cada uno protege al otro a su manera: el Tigre con su presencia, el Conejo con sus atenciones. Las discusiones son desiguales: el Tigre se enciende, el Conejo calla y luego se aleja. Es valioso que el Tigre aprenda a bajar la voz, y que el Conejo se atreva a decir «no» antes de estar al límite. Un fin de semana en el campo, lejos de las obligaciones, repone a esta pareja de forma muy natural.