En el amor
Se quieren con delicadeza y lentitud.
El Conejo ofrece calma y elegancia, la Cabra imaginación y ternura. La casa se convierte en un nido, decorado con gusto, donde uno se habla en voz baja. La trampa es la fusión suave, donde se evita todo lo que pudiera turbar la paz: decisiones prácticas, finanzas, desacuerdos. Abordar estos temas entre los dos, con palabras tiernas y plazos precisos, vuelve más sólida la relación. Una creación común, como el jardín, la cocina o la decoración, alimenta a la pareja.