En el amor
La atracción juega con el contraste: el Gallo admira la elegancia del Conejo, el Conejo la rectitud del Gallo.
En la intimidad, el Gallo dice lo que piensa, a veces sin filtro, y el Conejo lo registra sin responder. Los reproches se acumulan por ambos lados. Al Gallo le conviene empezar por lo que va bien antes de abordar lo que falla, y al Conejo decir «eso me dolió» en lugar de retirarse. Los momentos cuidados, como una cena preparada o un viaje bien organizado, gustan a los dos.