El 1 y el 6 juntos
Armonía, según la tabla de Fermier, entre el 1 y el 6.
Su complementariedad se ve enseguida. El 1 mira hacia el exterior, hacia lo que queda por conquistar; el 6 mira hacia los seres queridos, hacia lo que debe protegerse y cuidarse. Uno aporta el impulso, el otro el hogar al que volver.
El desequilibrio puede, sin embargo, instalarse sin ruido. El 1 se adelanta, el 6 gestiona la intendencia, y al cabo de unos años el 6 descubre que carga con casi todo. Rara vez lo dice, por afán de armonía, hasta el día en que la copa se desborda.
Un 33, leído aquí como un 6, acentúa aún más la entrega, y por tanto la necesidad de reequilibrar.
Su entendimiento respira cuando el 1 se fija en lo que el 6 hace por él, y el 6 se atreve a pedir.