Los giros de un camino 2 rara vez son decisiones solitarias. Es un antiguo compañero que te habla de un puesto, un socio que te propone retomar un negocio con él, un encuentro en una boda que te hace cambiar de ciudad. Las oportunidades pasan por el vínculo, y toman forma cuando se encuentra un acuerdo.
Este camino puede también situarte, sin que lo hayas pedido, entre dos partes: entre tus padres que ya no se hablan, entre dos departamentos que se pasan un expediente, entre un cliente descontento y tu dirección. La vida te entrena en la negociación como a otros los entrena en la competición.
El ritmo es otro rasgo. Un camino 2 avanza por etapas lentas: se espera una firma, una respuesta, que la otra persona esté lista. Lo que parece retraso corresponde por lo general al tiempo necesario para construir sobre acuerdos sólidos más que sobre golpes de efecto.
La lección de fondo de este camino cabe en una pregunta: ¿cómo seguir siendo uno mismo dentro de una relación? La tentación de la desaparición de sí es real; el aprendizaje consiste en poner tus condiciones sin romper el vínculo.
Un punto de cálculo, por último. En el método seguido aquí, si una de las dos sumas de la fecha da 11, se conserva el 11. Ahora bien, la mayoría de las fechas que llevan al 2 pasan por 11. El camino de vida 2 en sentido estricto es, pues, poco frecuente: del orden de una fecha de cada doscientas entre 1950 y 2010. Si es el tuyo, comprueba el cálculo y lee también la página del 11, que describe la misma ruta con más intensidad.