Marte en Tauro: el significado
El exilio no borra a Marte: lo obliga a actuar según las leyes de otro.
Aquí, quien rige el lugar es Venus, que busca la comodidad, el valor duradero y el placer de los sentidos. La acción se vuelve entonces lenta, reflexiva, anclada en lo concreto. Antes de moverse, la persona quiere saber qué rendirá el esfuerzo y si el terreno es firme. Una vez en marcha, en cambio, avanza con la regularidad de un labrador: pagar un préstamo sin un solo retraso, reformar una casa habitación por habitación, aprender un instrumento a razón de media hora diaria.
La ira obedece a la misma inercia. Se deja olvidar durante mucho tiempo, lo que hace pensar en una paciencia sin límites, y luego sale de golpe, masiva, difícil de detener. Para defenderse, este Marte no busca la justa: rehúsa, no cede, se queda plantado. Ante una presión, la inercia se convierte en un arma; un vendedor insistente o un compañero que apremia suele obtener el efecto contrario al que esperaba.
Escorpio, signo opuesto, es el otro domicilio de Marte; el eje Tauro-Escorpio opone lo que se posee a lo que se comparte. El reto de esta posición es la flexibilidad. Cambiar de método cuando el anterior ya no funciona, ceder en un detalle para conservar lo esencial, aceptar que un proyecto se mueva sobre la marcha: gestos que no vienen solos y que, sin embargo, vuelven fecunda esta tenacidad en lugar de petrificarla.
- Dignidad
- Exilio
- Signo
- Tierra, fijoYin (receptivo)
- Regente del signo
- Venus
- Signo opuesto
- Escorpio