En el amor
La atracción se alimenta de los contrastes: el Gallo admira la soltura del Caballo, y el Caballo, el cuidado y la compostura del Gallo.
En el día a día, los hábitos divergen: horarios flexibles frente a una agenda rigurosa. Los reproches apuntan a la despreocupación por un lado y a la rigidez por el otro. Negociar zonas de libertad y zonas de reglas, por ejemplo el fin de semana libre y la semana organizada, concilia los dos temperamentos. Una velada cuidada, de vez en cuando, encanta al Gallo sin estorbar al Caballo.