Escorpio ascendente Leo: el significado
Agosto y noviembre se miden en ángulo recto: dos fijos, uno ardiente, otro abismal.
El oriente corresponde a Helios, el corazón a Ares y a su acólito moderno Plutón. Desde el primer encuentro, la persona se impone: porte de cabeza, apretón de manos firme, cumplido generoso, y una manera de mirar a la gente que da la impresión de estar siendo evaluado. Se la nota, se la respeta, a veces se la teme un poco.
El Sol se esconde en el nadir, en la cuarta casa: tras el brillo público, lo esencial se juega en la esfera privada. Esta combinación se aferra a su familia, a su casa, a sus orígenes con una intensidad feroz. Puede levantar una casa familiar, retomar una empresa heredada, defender la memoria de un pariente. Su autoridad se ejerce a menudo primero sobre su clan, al que protege y dirige a la vez.
Este ángulo recto entre dos obstinaciones tiene sus asperezas. Leo no quiere perder la cara, Escorpio no perdona: un conflicto familiar o profesional puede durar años, cada uno atrincherado en su posición. La persona soporta mal que la contradigan en público. Acuario en el poniente ofrecería otra perspectiva: parejas independientes, igualitarias, que rechazan la sumisión y la obligan a transigir.
- Sol
- EscorpioAgua, fijo
- Ascendente
- LeoFuego, fijo
- Relación
- Cuadratura90° en el zodiaco, agua y fuego
- Descendente
- AcuarioSigno opuesto al ascendente
- Regente del Sol
- Marte y Plutón (moderno)
- Regente del ascendente
- Sol