Número en exceso 2: el significado
Que supere el cuarto del nombre es, pues, poco frecuente, y por eso más elocuente.
En una tabla de inclusión, el 2 lo llevan tres letras, B, K y T; salvo la T, estas letras son raras en francés. El 2 representa la relación: acoger, ajustar, percibir lo que circula entre las personas. Cuando desborda, esa finura se vuelve en parte contra ti.
Lo captas todo: un suspiro, un silencio algo largo, una puerta cerrada con más fuerza de la habitual. Estas señales llegan en masa y piden ser interpretadas, lo que lleva tiempo y energía. El deseo de que cada cual esté a gusto empuja entonces a aplazar las decisiones, a reformular una vez más, a esperar un acuerdo general que tarda. Tu opinión existe de verdad, pero pasa después de la de los demás, a veces hasta desaparecer.
El exceso de 2 no es una debilidad de carácter. Es una cualidad relacional muy desarrollada que carece de contrapeso. Ese contrapeso está del lado del 1, que se atreve a decidir, y del 8, que asume pesar en una decisión. Si estas dos cifras son débiles o están ausentes en tu nombre, el efecto del exceso se refuerza; si están bien presentes, lo amortiguan de forma natural.
El trabajo de equilibrio no consiste en embotar tu atención, lo que haría perder una verdadera riqueza. Se trata más bien de admitir que tu punto de vista es una información útil para el grupo, igual que el de los demás, y que un desacuerdo expresado con calma rara vez daña una relación sólida.
Cuando el número del alma o el camino de vida valen también 2 u 11, esta sensibilidad se repite en varios niveles del perfil: merece ser tomada todavía más en serio.