El Diablo puede despertar el deseo y la ambición: la atracción crece a veces y, con ella, la necesidad de elegir lo que de verdad te retiene.
deseo
magnetismo
libertad de elegir
Lo esencial
La energía 15 en un período de vida en breve
Una fortaleza
La energía de estos años es poderosa. Las ganas de triunfar, de seducir, de poseer pueden convertirse en un motor que empuja a superarse. Usada con lucidez, esta fuerza da presencia, carisma y el valor de reclamar lo que cuenta, en el trabajo como en la vida afectiva.
Un punto de atención
Lo que atrae puede también atar. Una propuesta halagadora, una relación intensa o un hábito cómodo corren el riesgo de crear una dependencia discreta. Preguntarse con regularidad qué se elige de verdad y qué se sufre por comodidad ayuda a conservar el dominio de los propios compromisos.
Un periodo marcado por el 15 trae, según el método, regalos del destino que son también pruebas.
Un ascenso, una suma inesperada, un encuentro muy atractivo, una posición de poder pueden llegar de golpe. Cada uno tendría una doble cara: la suerte sería real, pero la manera en que la uses pesaría en lo que viene después. Lo que se emplea bien llama a más; lo que sirve para perjudicar o hacer trampa puede volverse en tu contra. Un puesto obtenido puede así convertirse en una carga, una fortuna en un fardo, una conquista en una trampa, si se olvida a los demás por el camino. Es también un tiempo en que los deseos pueden intensificarse. El deseo, la ambición, el gusto por el lujo o la fiesta vuelven a veces con fuerza, y los viejos hábitos (tabaco, alcohol, juegos, compras compulsivas) pueden intentar recuperar su lugar. El periodo puede sacar a la luz las dependencias, afectivas y materiales, para que por fin se puedan mirar. Tu papel durante estos años: mantener el timón ante las tentaciones y usar tu influencia con lealtad. Pueden confiarte responsabilidades, dinero, secretos; tu fiabilidad puede ser observada. Ámbitos que podrían verse afectados: las finanzas, la carrera, la sexualidad, las relaciones de poder en el trabajo y en la familia, los excesos de todo tipo, las amistades de fiesta y las asociaciones de negocios. Consejos prácticos: antes de cualquier decisión importante, pregúntate si podrías contársela a alguien a quien respetas; fija límites precisos para los gastos y las salidas; comparte una parte de tus ganancias; conserva una actividad que te desgaste y descargue la tensión.
El Diablo en tu vida
En el día a día
Llega una oferta seductora, más ventajosa de lo previsto, o un encuentro intrigante ocupa los pensamientos.
Durante un período del Diablo, el magnetismo se siente en los intercambios, y pueden surgir las ganas de gastar, de consumir o de comprometerse deprisa. Un pequeño ritual ayuda: esperar al día siguiente antes de responder, pedir la opinión de un allegado franco, escribir lo que realmente se busca. Esa distancia de unas horas transforma a menudo la atracción del momento en una elección informada, de la que uno sigue siendo plenamente autor. Cada persona conserva así el control.
Lo que ayuda, lo que frena
Posible, favorable
Un aumento, una prima o un puesto con responsabilidades
Un negocio rentable o una inversión que da frutos
Una pasión amorosa que despierta el deseo
El abandono de una dependencia, como el tabaco o el juego
Una ganancia inesperada: herencia, venta, contrato importante
Una toma de poder en un equipo o en una empresa
Posible, más delicado
Una propuesta deshonesta que parece tentadora
Un pulso con la jerarquía, un socio o un miembro de la familia
Una relación de dominio o unos celos que se desbordan
Gastos de lujo o de noche que ahondan en las cuentas
Un viejo hábito, como el alcohol o el juego, que vuelve
Una relación secreta que pone en peligro a una pareja
Posibilidades, no una predicción: ningún período anuncia un acontecimiento seguro.
Los vértices del anillo retoman puntos ya conocidos: a los 0 años el retrato, a los 10 años la esquina paterna, a los 20 años el talento, a los 30 años la esquina materna, y así hasta los 70 años.
Entre dos vértices, se suma para hallar el punto medio y se repite para los cuartos. Con el ejemplo ficticio del 14 de marzo de 1987, se obtiene 14 al nacer y 17 a los diez años. El punto medio, hacia los 5 años, vale 14 y 17, es decir 31, reducido a 4. Hacia los dos años y medio, 14 y 4 dan 18; hacia los siete años y medio, 4 y 17 dan 21.
Preguntas frecuentes: la energía 15 en un período de vida
¿Un período del Diablo es un mal período?
No. La carta asusta por su imagen, pero evoca sobre todo la fuerza del deseo y los vínculos que crea. Estos años pueden ofrecer buenas ocasiones; solo piden más lucidez. Mirar lo que atrae sin lanzarse a ello permite sacarle lo mejor sin perder la libertad y avanzar con seguridad.
¿Cómo conservar la libertad durante un período del Diablo?
Dándose tiempo antes de cada compromiso importante, manteniendo citas regulares con allegados que dicen las cosas con franqueza y recordando lo que de verdad cuenta. Un presupuesto fijado de antemano y límites claros en las relaciones hacen el período más sereno, y también más alegre.
¿Qué significa el Diablo en un período de la infancia?
Un niño puede manifestar más deseos, apego a los objetos o necesidad de llamar la atención. Nada inquietante: es una energía viva. Poner marcos claros, felicitar lo que hace bien y enseñarle a nombrar lo que desea ayuda a canalizar ese impulso con benevolencia, sin frenarlo y mostrándole que se le escucha de verdad.
Ilustraciones: tarot de Marsella de Nicolas Conver, de 1760, versión restaurada por Tarot World Project, licencia CC BY-SA 4.0, a través de Wikimedia Commons; imágenes reducidas y comprimidas por Versana.