En el amor
El encuentro une el magnetismo discreto de la Serpiente y la franqueza cálida del Caballo.
Pasión e intensidad están presentes. El Caballo necesita aire y movimiento; la Serpiente, estabilidad y confidencias. Una ausencia no anunciada puede alimentar los celos de uno, mientras el otro se siente vigilado. Anunciar los planes, tranquilizar sin justificarse, dar tiempo a la confianza: estos gestos sencillos fijan un marco donde la llama dura sin quemar.