En el amor
Una pareja de solicitud: la Cabra es sensible a los pequeños cuidados, el Perro a la lealtad.
Se tranquilizan mutuamente. La trampa es la inquietud compartida: entre los dos, ven los riesgos antes que las posibilidades, y las dudas crecen. Un hábito de rituales alegres, salida, comida, actividad creativa, equilibra su tendencia a alarmarse. Decir los propios miedos sin descargarlos en el otro es un gesto valioso.