El primer decanato de Leo: el significado
La serie de los rostros, que había dejado la Luna al final de Cáncer, se reanuda con Saturno al comienzo de Leo.
La elección no tiene nada de deliberado: es el efecto mecánico del orden caldeo, que no tiene en cuenta los signos. Aun así produce un encuentro elocuente entre el astro más lento y el signo del Sol. Las triplicidades, por su parte, confían el primer tramo de Leo a su propio señor, el Sol, y describen un Leo sin mezcla.
En la lectura saturnina, se imaginaría a una persona que se pone al frente de un proyecto familiar o profesional y carga con su peso sin quejarse: la hermana mayor que organiza los cuidados de un familiar, la responsable que se queda hasta tarde para terminar el expediente. Su orgullo pasaría por la fiabilidad. En la lectura solar, sería más cálida y más expresiva, atraída por el escenario, la creación, los niños, las fiestas bien logradas.
El reverso depende del regente. Con Saturno, la autoridad correría el riesgo de volverse severa, y la exigencia hacia uno mismo de extenderse a todo el entorno. Con el Sol, la necesidad de ser admirado podría ocupar demasiado espacio. Ambos retratos ganarían al recordar que la verdadera dignidad de Leo está en la generosidad: una autoridad que alienta en lugar de juzgar, y que también sabe pedir ayuda.
- Signo
- LeoFuego, fijo; regente: Sol
- Grados
- 0° a 10°Longitud 120° a 130°
- Caras (caldeo)
- SaturnoPlaneta n.º 1 del orden caldeo
- Triplicidad
- Leo (Sol)El propio signo