La casa 5 en una carta astral
Después de la casa 4, donde uno se arraiga, viene el sector donde uno se lanza.
La casa 5 reúne las actividades que no tienen otro fin que ellas mismas: pintar un domingo, montar una obra con amigos, bailar en una boda, jugar a las cartas, coquetear en una terraza. Los manuales añaden los hijos, los propios y aquellos de los que uno se ocupa como tío, padrino, docente o entrenador, y más ampliamente toda obra a la que se da vida: un libro, una receta, un espectáculo de fin de curso. Es también el lugar de la toma de riesgos lúdica, de la apuesta razonada, del placer de apostar por uno mismo.
El signo situado en la cúspide de esta casa da color a la manera de crear y de seducir. En Capricornio, el placer pasaría por el dominio de un arte o de un deporte exigente; en Géminis, por los juegos de palabras y las pasiones que cambian a menudo. El planeta que rige ese signo, según la casa donde se encuentra, indicaría hacia dónde se prolonga la creatividad: el oficio, la pareja, los viajes. Los planetas situados en la casa 5 dirían el tono del juego: Saturno lo toma en serio, Júpiter lo vuelve generoso, Marte lo transforma en competición.
Al ser sucedente, esta casa consolida lo que el ángulo anterior ha puesto: sobre el hogar recibido se construye una expresión personal. Enfrente está la casa 11, ámbito de los amigos, las asociaciones y las causas comunes. De un lado el corazón que se expresa a solas, del otro el grupo que avanza unido. Un espectáculo se crea en la casa 5 y encuentra su público en la casa 11; un niño crece en una y hace amigos en la otra: los dos sectores se complementan.
- Ámbito
- Creación y placeresla creación, los placeres, los hijos
- Tipo
- Sucedente
- Casa opuesta
- Casa 11Amistades y proyectos
- Signo natural
- Leo
- Regente natural
- Sol
- Gozo
- VenusTradición helenística