En el amor
Un tema delicado se deja de lado por miedo a herir o a perder el equilibrio; hablar de ello con suavidad afloja la tensión.
El Dos de Espadas evoca un silencio que protege tanto como aísla. Nombrar lo que se retiene, aunque sea con torpeza, puede abrir un intercambio más honesto que la prudencia prolongada, sin exigir una respuesta inmediata.






