Cuando se desequilibra
Cuando el 19 se desajusta, la luz se convierte en un foco dirigido hacia los demás.
Sabes qué le conviene a tu pareja, a tu hermana, a tu colega, y se lo repites hasta que evitan el tema. Una idea generosa al principio, una dieta, una causa, un método educativo, se transforma en cruzada. Tras la sonrisa se esconde a veces una envidia tenaz ante el ascenso de un allegado. Puedes concentrar todo tu afecto en una sola persona y asfixiarla de mensajes, consejos y sorpresas. El trabajo devora las tardes, las vacaciones transcurren al teléfono, el aperitivo se alarga para desconectar. Después llega el revés: culpa, reproches que uno se dirige a sí mismo, rabia repentina. Estos excesos siguen a menudo a una falta de reconocimiento, a un conflicto con el padre o a una etapa pasada viviendo para agradar.
