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Padres e hijos en la matriz del destino

La línea de padres e hijos muestra lo que circula entre las generaciones: la herencia recibida de tus padres y lo que dejas a tu vez.

Lo esencial

Padres e hijos en breve

Cuándo
toda la vida
Puntos
3
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Qué designa: Padres e hijos

Esta línea parte del retrato, a la izquierda del rombo, y se dirige al centro.

El primer punto interior, el más cercano al retrato, resume lo que recibiste de tus padres, tanto lo bueno como los reproches. El siguiente, más cercano al centro, describe lo que transmites a tus hijos o a las personas más jóvenes que acompañas. No hace falta ser madre o padre para que esta línea hable: vale toda la vida.

Cuándo

toda la vida

Los puntos

Retrato: Cómo te perciben a primera vista, tu tarjeta de visita. Activo desde el nacimiento.

Padres e hijos: Lo que recibiste de tus padres, y lo que circula de una generación a otra.

Padres e hijos (interior): Lo que transmites a tus hijos, o a los más jóvenes a los que acompañas.

El cálculo paso a paso

El retrato sirve de punto de partida y después se le suma el centro.

Ejemplo ficticio, el 14 de marzo de 1987: el retrato vale 14 y el centro 3. El punto de la transmisión suma los dos, 17, la Estrella. El punto de la herencia recibida suma el retrato y esa transmisión: 14 y 17 son 31, luego 3 y 1 son 4, el Emperador. La línea completa se lee así 14, 4, 17, del retrato hacia el centro.

Una lectura simbólica de la matriz del destino: una pista de reflexión sobre ti, nunca un veredicto ni un hecho establecido.

Preguntas frecuentes: padres e hijos

¿Hay que tener hijos para que esta línea hable?

No. El punto de la transmisión se refiere a todas las personas más jóvenes que influyes: sobrinos, alumnos, aprendices, hijos de una pareja. Describe también lo que dejas tras de ti en sentido amplio, un saber, una actitud, un valor. Y el punto de la herencia recibida habla a todo el mundo, porque todas las personas han sido niñas.

¿Esta línea juzga a tus padres?

No. Describe lo que retuviste de tu educación, a menudo una carencia o un reproche, a veces un regalo. No dice quién tenía razón. Comprender las limitaciones de tus padres, su época y su propia historia suele permitir calmar ese reproche y elegir lo que quieres transmitir a tu vez.

¿Se puede cambiar lo que se transmite?

Sí, y ahí está todo el interés de esta línea. Lo que nunca se mira tiende a repetirse a lo largo de las generaciones. Lo que se nombra puede transformarse: una regla demasiado dura que se suaviza, un hábito familiar que se abandona, una cualidad cultivada de manera consciente. Así, cada generación conserva lo mejor de lo que recibió y aligera el resto.