Apoyos y puntos de atención, en seis dinámicas
Diálogo, emociones, atracción, valores, vida cotidiana, duración: para cada uno, un apoyo y un punto de atención, sin puntuación.
El diálogo
Apoyo El lenguaje es directo y cálido por ambas partes; un cumplido sincero o un reproche claro circulan sin rodeos.
Punto de atención Cuando interviene el orgullo, ninguno de los dos quiere volver hacia el otro, y el silencio puede durar varios días.
Las emociones
Apoyo Dos corazones generosos que expresan con facilidad su afecto, con regalos, sorpresas y declaraciones hechas en voz alta.
Punto de atención Una herida del amor propio se esconde gustosamente tras una fachada alegre; a veces hay que preguntar qué pasa de verdad.
La atracción
Apoyo La admiración recíproca alimenta el deseo: a cada uno le gusta ser mirado por alguien que sabe reconocer el garbo.
Punto de atención La necesidad de ser mirado puede volverse hacia el exterior si uno se siente menos admirado que al principio.
Los valores
Apoyo El mismo sentido del honor, el mismo gusto por la lealtad y la palabra dada: los principios coinciden con facilidad.
Punto de atención Dos certezas fijas sobre lo que es justo vuelven lentos los acuerdos, sobre todo en cuanto al dinero o la educación de los hijos.
El ritmo cotidiano
Apoyo El hogar se vuelve pronto un lugar acogedor, donde se recibe, se decora, se celebra gustosamente cada ocasión.
Punto de atención Las tareas ingratas, sin público ni agradecimiento, corren el riesgo de quedar pendientes, cada uno esperando que el otro se encargue.
La duración
Apoyo Los rituales de celebración, cumpleaños, logros festejados, gestos de reconocimiento, mantienen la llama común con los años.
Punto de atención Una competencia nunca nombrada, sobre la carrera o el entorno, desgasta el vínculo más seguro que una discusión franca y pronto resuelta.