Acuario ascendente Cáncer: el significado
Entre el Cáncer de julio y el Acuario de febrero hay ciento cincuenta grados: un quincuncio, ángulo que los autores helenísticos llamaban sin mirada.
Agua cardinal y aire fijo, la marea y el viento. El oriente pertenece a Selene; el corazón, a Saturno y, para los modernos, a Urano. Lo primero que llama la atención es la dulzura: té ofrecido, preocupación por si el trayecto fue penoso, nombres de hijos recordados y preguntados en la cita siguiente.
Casa ocho para el luminar: bienes comunes, herencias, transformaciones. Esta combinación se interesa por lo que se transmite y se transforma: historias de familia, cuestiones de dinero compartido, grandes mutaciones sociales. Puede gestionar una mutualidad, militar por un mejor reparto de los recursos, acompañar a familias en las etapas difíciles. Su sensibilidad se une aquí a su preocupación por lo colectivo.
El quincuncio crea una ambivalencia. Cáncer quiere acurrucarse, Acuario quiere tomar aire: la persona alterna impulsos de ternura y necesidad de soledad, y sus allegados no siempre saben a qué atenerse. Incluso le ocurre sentirse un poco de otra parte en su propia familia. En el extremo opuesto del horizonte, Capricornio pediría compromisos claros y expectativas dichas en voz alta. Sus allegados acaban comprendiendo esta necesidad de aire y la acompañan.
- Sol
- AcuarioAire, fijo
- Ascendente
- CáncerAgua, cardinal
- Relación
- Quincuncio150° en el zodiaco, aire y agua
- Descendente
- CapricornioSigno opuesto al ascendente
- Regente del Sol
- Saturno y Urano (moderno)
- Regente del ascendente
- Luna